| Mensaje de Mons. Francisco Villalobos Padilla | ||||
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En primer lugar debo agradecer el empeño que han puesto en realizar un encuentro festivo fraterno.
Con todo, me permití suplicarles atentamente nos redujéramos a lo fundamental.
La fecha aniversario incide con la celebración inmediata de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. De hecho nunca a lo largo de todos mis años quise celebrar este día. En tiempo de Cuaresma y de Pasión la Santa Iglesia nos pide austeridad y recogimiento.
En cambio nos exhorta, eso sí, a celebrar el amor entrañable del Redentor en el banquete Pascual de la Eucaristía, al cual todos estamos convocados, sin distinción de ninguna especie, para participar y compartir la esperanza de una vida nueva.
No está por demás ponderar las penosas condiciones en que se encuentran amplios sectores de nuestra gente por el desempleo, la inseguridad, la violencia, la insalubridad y la indigencia… a lo que S. S. Benedicto XVI nos pide en este tiempo darles especial prioridad, por todo lo cual les pido a todos los que deseen acompañarme en esta coyuntura de mi vida pastoral, abundemos en la oración al Padre de las misericordias de quien procede todo don perfecto, toda paternidad en el cielo y en la tierra; al corazón de Cristo Redentor por cuya gracia podamos contribuir superando tantas contradicciones de nuestra vida cristiana; y al Espíritu Santo de Dios que nos conceda fidelidad y perseverancia en la práctica de la Caridad Pastoral, para ir superando tantas situaciones críticas por las que atravesamos.
Agradezcamos la infinita Misericordia de Dios que a todos nos ha convocado para que compartiendo la fe, la esperanza y el amor seamos constructores de una sociedad más justa, más humana, más participativa.
Yo los tengo a todos siempre presente porque, desde que llegué a esta Diócesis de Saltillo, siempre conté con la benevolencia de todos, los que fui tratando y conociendo, con quienes pude ir consiguiendo lo que se pudo ir haciendo a fin de que la comunidad cristiana fuera creciendo como Iglesia en sus posibilidades de signo de presencia, como sacramento, signo de unidad y de esperanza.
Yo agradezco la tarea que fuimos realizando todos, a lo largo de mi vida como pastor, cuando cuatro años pude acompañar a monseñor Luis Guízar Barragán como auxiliar. Después 25 años como titular de la Diócesis y los 9 años consecutivos, como jubilado, estar al servicio de todos ustedes. Al cumplir 60 años de sacerdote reconozco todos los beneficios que me han concedido y también celebrar junto con todos ustedes este acontecimiento de mi vida sacerdotal. Espero que todos comprendan que en las circunstancias actuales, lo más conveniente es que todos juntos compartamos las gracias que el Señor nos ha concedido; y que al acompañarme en este momento, todos nos unamos en la alabanza y la acción de gracias y que supliquemos a Dios Padre de Misericordia nos asista para que en estos momentos en que la sociedad y la Iglesia tienen que unir esfuerzos para sobrellevar estas tareas tan arduas logremos promover el mejoramiento integral de la sociedad, quienes compartimos la tarea de cumplir con el Evangelio.
Con mis mejores deseos, mi gratitud y mi reconocimiento, para todos. Muchas Gracias.
FRANCISCO R. VILLALOBOS PADILLA
OBISPO EMERITO DE SALTILLO.
Saltillo, Coahuila.
17 de marzo de 2009.
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| Actualizado ( Sábado, 04 de Abril de 2009 22:02 ) |



Programación


Obligado a expresar mi reconocimiento a quienes se empeñaron en promover la celebración del 60 aniversario de mi ordenación sacerdotal, que a mí me llena evidentemente de gratitud a la Divina Providencia, me ha impulsado a comunicarme con toda la Comunidad Diocesana.